La política es hacer lo que se quiere. En última instancia, lo que se prefiere.
Lo primero es entender qué es la Prioridad Nacional (en adelante, PN), cosa al parecer complicada para muchos —algunos de sus impulsores inclusive—.
La PN tiene como objetivo garantizar que los recursos del Estado, vivienda pública en especial aunque no sólo, lleguen primero a los españoles que más lo necesitan. Como concesión al consenso, contempla que, una vez satisfecha esta exigencia, las sobras se compartan con otros. Inmigrantes, para ser claros. Además, como objetivo implícito, está privilegiar a los jóvenes españoles. Su intención desde el principio era aplicarse a la vivienda después de todo.
Pero eso son intenciones. Lo que es la PN, lo importante, es un mecanismo de asignación de recursos: criterios y variables concretos para que la distribución se dé como se pretende.
No basta con «querer» que las ayudas lleguen primero a los españoles que más lo necesitan, drop de phonk, #SoloQuedaVOX, ZASCA a la periodista PALMERA del régimen, perro sanxé corrutó, firma en este enlace… Si al final de toda esta charla los recursos, en este caso viviendas, no los tiene el español joven, el espectáculo «comunicativo» vale poco. Para que esto suceda, la PN pretende apoyarse en la figura del arraigo. La crítica general de este artículo es que esa es una mala decisión.
Incluso si la PN es un buen cambio de aires dentro del ecosistema político derechista, eso no quita que tenga problemas propios. La política es hacer; y en base a lo que hace la PN, hay tres críticas que exponer:



Ideas de un lego en la materia.
-Plantear cupos por tramos de edad en cada oferta de viviendas, beneficiando siempre a jóvenes.
-En cada tramo hacer una ponderación de los baremos distinta que beneficie al español de origen en relación a su equivalente extranjero.
-La combinación de requisitos para acceder a la ayuda puede llegar a ser distinta en cada tramo.
-Siendo imposible la total exclusión del inmigrante, juntarlos a todos en determinadas promociones alejadas de otras. Su presencia lleva a la degradación de barrios, usemos el hecho que muchos ya tienen la nacionalidad española para evitar acusaciones de discriminación y al mismo tiempo reforzar la idea que origen inmigrante equivale a mayores problemas. Cada política debe buscar no solo resolver un asunto concreto si no construir o reforzar el zeitgeist.
-Relacionado con lo anterior y en caso de iniciativas autonómicas las promociones de inmigrantes deberán llevarse a cabo en códigos postales con tradición izquierdista, donde su presencia no suponga vuelcos electorales.